Esta ciudad es suave
a veces se me escapan sus edificios entre las manos
pero regresa con el viento
y me acaricia la cara
se posa en mí como un ave sin peso
que espera ser advertida mientras me canta al oído
su canto sin tiempo que apenas escucho
me abruma su belleza y lo permito
como una cascada que cae tempestuosa
no hay silencio que lo interrumpa
no hay eco
excepto el olvido.