Me pregunto si puedes sentir la claridad de la tarde descendiendo en copos de nieve,
melódicamente,
sin prisa.

Pienso en lo sueños que construías cuando eras niña
mientras jugabas con tus muñecas
o cuando presumías con tus amigas
(como puede presumir una niña)
de la vida que tendrías cuando fueras mayor.

Yo solo tengo un sueño
y siento que vengo caminando hacia él desde hace años
a veces alegre, otras fatigado
pero nunca dejé de caminar
y siento que por fin he llegado.

Mi sueño se compone de un solo momento
un lugar al que confluye lo que fui y lo que puedo ser.

Miro a través de la ventana
puedo ver la nieve que cae sobre la cúpula de la iglesia
sobre los árboles infinitamente delgados
y puedo verte desnuda y recostada en el reflejo
mirando mi silueta como parte del cuadro.

Este punto donde coincide el horizonte hermoso
y el interior cálido de mi apartamento
tiene tu rostro
y es idéntico a mi sueño.