Sé que la marea vendrá por mí,
que sus olas desprenderán destellos de color púrpura
y será que mis ojos perderán su luz.

En esta vida tengo una sola certeza
la presiento a cada instante
con ella tomo el café,
y su vaivén me arrulla.

Y si acaso cierro los ojos cuando el aire rompe en mi rostro;
si acaso advierto una ligera pausa en mi aliento cuando beso
y mi corazón se detiene por un instante cuando amo
será que puedo saborear el dulce sabor de mi muerte,
que por unos instantes se vuelve premonición.

El faro vacío

Voy a dejar que las palabras caigan
que sea la tormenta quien me bese
que nuestras calles, todas, se vuelvan ríos
y nuestro hogar sea arrancado para siempre.

Y me voy a mover con la calma del mar
seguiré su vaivén de infinita paciencia.

(puedo sentir que mis anhelos me abandonan,
que se va el aire de mis pulmones
mientras el agua estalla incontenible y furiosa
tan dentro de mí)

Esos días en que el roce de la ropa
me hace dudar:
no sé si las heridas están a punto de abrirse
de nuevo
o de cerrarse.

Berna Wang

Camino entre tus cariños y tus rencores
que tu memoria no se sume a mis olvidos
de los que cargo entre los pliegues de mi piel

Escucho a voces tu nombre y también tu silencio
que no desaparezca tu imagen cuando cierro mis ojos,
y sean tus labios los que sanen el vacío.

Mis mejores y peores días tienen tu intención
que no vuelvas sino en recuerdos agridulces
de cálidos amores y tontas esperanzas.