Soy la eternidad del mar
su calma compasiva
y la furia de sus olas.

Soy la ira del fuego que consume la vida
que la vuelve polvo
y se la entrega al viento.

Soy la constancia en forma de gota
que se escurre obstinada
entre las grietas del equívoco.

Soy el destino
hecho trizas en mi pecho
buscándose ahora.

Buscándose siempre.